Casandra

Lo que les voy a contar es una anécdota, un suceso que ocurrió cuando tenía talvez unos 8 años, hace 13 años:

Estábamos en clase de informática. A menudo yo resaltaba por mis habilidades en Logo y por mis abundantes (para la época) conocimientos de MS-DOS. En esa ocasión el profesor hizo una pregunta en forma de reto a sus alumnos, entre los cuales yo me encontraba: “Levante la mano el que crea que las columnas se miden en una fila”. Obviamente estaba hablando del plano cartesiano en Logo. Yo sabía que eso era cierto, y sin dudarlo levanté la mano, con mucho ímpetu y valor.

Nadie más la levantó.

Yo estaba firme en mi decisión. Pocas veces había estado tan seguro de algo. Corrían los segundos, mientras el profesor escrutaba con la mirada la débil voluntad de sus estudiantes. Fueron segundos eternos.

En ese momento de infinita credibilidad que tuve sentía que estaba solo, pero nunca dudé. Nunca dudé, y la recompensa fue grande: Darío, Diego Ruiz, y Diego Chará (tres compañeros que nunca olvidaré) lentamente levantaron la mano, con la mirada fija en la mía, como si de ella dependiera la determinación que ellos tomaron. Fue entonces cuando el profesor rompió el silencio: “Un Excelente para Dustin y los demás”. Tan sólo el hecho de levantar la mano junto a mí les había hecho acreedores de la mejor nota: un Excelente.

¿A qué viene el tema?

Pues resulta que, no sé por qué razón, toda esa credibilidad que tenía cuando pequeño, se fue volando en alguna de las etapas de mi vida: en estas alturas de la vida, nadie me cree la primera palabra. No importa el hecho de que nunca diga mentiras, mi credibilidad ha caído al suelo. Soy un increíble.

Lo más curioso de todo es que tengo amigos que mienten todo el tiempo, y la gente les cree. Sufro del síndrome de Casandra.

Sé que no es una maldición, como le sucedió a ella, pero para mí sigue siendo un enigma…

7 comentarios

  1. Creo que la razón no está en las cosas que dices sino cómo lo haces.

    Dígamelo a mi…

  2. Creo que ese relato son puras mentiras tuyas.

  3. ¡Por Zeus! Para mí que esto sí es una maldición…

  4. En mis épocas de estudiante también viví situaciones como la que comentas.

    Duxtin, te aconsejo que no deberías preocuparte si te creen o no, intenta no compararte con los demás, compárate contigo mismo. Uno no es mejor o peor que los demás.

    Ahora, el mundo académico es diferente, ya que existen formas de probar lo que expones, el mundo social es más difícil.

    Si piensas que no te creen otras personas pregúntales por qué no te creen y revisa si vale la pena o no tomar en cuenta a esa persona y su opinión. En muchos casos algunas personas no van a querer creerte y eso no depende tanto de tí sino de los miedos, creencias, vivencias de los demás. Además parte de todo consiste en aprender a conocer a las personas y aprender a conocer quien es suficientemente abierto para creerte o no.

    Espero no busques volverte un mentiroso.

  5. Hola Dustin , solo te escribo para acompañarte en tu interrogante .
    tengo una amiga que tambien esta sufriendo casi de lo mismo que tu , tiene a menudo muchas predicciones y sueños relacionados con su futuro y su familia .
    Estoy muy entusiasmado con mi imbestigacion y ahora que me encuentro con tu relato siento mas ganas de seguir en mi busqueda .
    gracias por compartir tu historia con los demas

  6. por dios!
    acaso crees q no te creerìa! (sarcasmo)
    jiji
    tu sabes q si
    no es nada facil star de mèxico a colombia
    jiji

  7. te comprendo. Me pasa lo mismo, solo que no tpodos los días y a todas las horas. Pero cuando en mi mente se entrecruzan detalles visuales, lecturas, noticias, experiencias pasadas mías o de otros…..surge la “premonición no creida”. Creo que en realidad es que los que nos las niegan son incapaces de realizar dichos procesos mentales de relacionar e incardinar todos esos focos de información para ENTENDER cual será la futura consecuencia …que otros llaman PREMONICIÖN ABSURDA o más llanamente “estás como una cabra”…eso si…luego dicen que tenías razón…a toro pasado…y luego…vuelta a empezar el `proceso. Y es que los griegos eran muy cultos, inteligentes, observadores pero utilizaban lenguaje cifrado para trasmitir sus conocimientos: mitos, teatro……

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