La dificultad

Mi mamá es una de las personas que más quiero en el mundo. La admiro mucho porque, además de ser una luchadora incansable contra las circunstancias resultó ser una videojugadora excepcional.

Es cierto: no conozco ninguna otra persona en el mundo que se haya pasado Bomberman de NES en una sola sentada, y disfrutando cada escenario (Ok, estoy exagerando un poco). Es la mejor jugadora de Puzzle Bobble (Bust-A-Move) que conozco, sobre todo la versión de Neo-Geo. Incluso alguna vez me mostró orgullosa una pantalla extra que sale cuando te terminas el juego con un buen puntaje, en la cual te dicen que escribas a cierta dirección de correo con tus datos para que la gente de Taito te envíe una camiseta promocional. Es una lástima que la promoción hubiera caducado para el momento en que la vimos.

Sobre todo esto es la historia que les quiero contar hoy.

Puzzle Bobble mostrando la dificultad (LEVEL-4)Ella comenzó a jugar Puzzle Bobble hace años ya. Al comienzo estaba muy emocionada, cuando le mostré el juego. Le gustó mucho, y jugó noches enteras. En algún momento la llegué a ver aburrida con el juego. – Está muy fácil – me dijo, señalando al letrerito que decía LEVEL-4. Decidí tomar dos medidas: primero, quitar el aviso de dificultad, para que no supiera que se la cambié; y segundo, incrementar la dificultad gradualmente sin que ella se diera cuenta tales que en el término de una semana tendría la dificultad máxima.

Ella siguió jugando como si nada, solo que ahora el entusiasmo era distinto.  Jugaba en LEVEL-8 sin ningún problema.  Se lo terminaba sin problema.  Yo confieso que yo entonces intenté jugar esa dificultad comparándola con la anterior, y el cambio era impresionante.  No sé cómo ella lograba jugar en esa dificultad sin inmutarse, llegando incluso a terminárselo sin problemas.

Puzzle Bobble con la dificultad oculta.Tiempo después, le pregunté sorprendido si no notaba algo distinto en el juego.  Mencionó que lo único que notaba de distinto en el juego es que ahora le era un poquito más difícil pasar los escenarios 8 y 16 (en mi opinión y en la de ella son los niveles más difíciles del juego), pero no más.  Procedí a revelarle lo que había hecho, activando el letrerito que dice a cada momento la dificultad actual del juego.

A partir de ese momento ya mi mamá no pudo jugar el juego como lo hacía antes.  Intentaba pero no podía pasar de los primeros niveles.  Se quedaba sin aire rápido, y a veces el mismo nivel 8 que antes no representaba mayor problema para ella se convirtió en un grande reto.  El aviso que decía que estaba jugando en la dificultad máxima la intimidaba.  Le costó mucho vencer la presencia del aviso.  Algunos meses después ya lo dominaba de nuevo, y volvió a estar en el mismo nivel en el que estaba cuando el aviso era invisible.

¿Será que la dificultad está en la mente, como dicen muchos textos de autoayuda?  Yo no sé, pero experiencias como esta me ayudan a pensar que sí: no justifiquemos nuestras dificultades por grandes que sean, porque solo estaríamos agrandándolas.

8 comentarios

  1. Interesante experimento

  2. Eso es de ahí, es como respirar, si eres consciente de que respiras no puedes concentrarte en nada más. A veces es mejor poner el piloto automático y enfocarse en lo que realmente merece nuestra atención, eso da espacio para ocuparse en lo que realmente se requiere y avanzar, o mejor, en disfrutárselo.
    Me gustó mucho esta entrada. La celebro mucho, que rico que vuelvas a escribir.

  3. Maese DuX… Tiempo sin leerlo!

    Curioso e interesante post, aunque a mí me hace recordar un episodio con mi mami que ya te comenté…
    ¿Será que nuestras aficiones están definidas por potencialidades ocultas de nuestros padres? Que miedo…

  4. Las dificultades y las restricciones poderosas reglas son, limitarnos pueden como ejemplificas, pero potencializarnos también.

  5. Es muy interesante, la dificultad desde la verdadera dificultad y desde la imposición de la mente… yo en lo personal he estado en ambos estados… con los letreros de la dificultad invisibles y con los letreros visibles…

    Esa dificultad extra si esta en nosotros, pero evitarla no necesariamente es lo que buscamos, me recuerda Mario kart 64, el 1er fantasma que imponía en la 1ra pista… me sorprendía como intuitivamente al primer intento había tomado muchas decisiones que hacían al fantasma del primer intento invencible… podía pasar horas intentando vencerlo mientras entendía porque era tan bueno, (esa sensación de entendimiento era divertida, http://www.youtube.com/watch?v=D27r1qiPC-8&feature=related ) muchas veces pasaba que imitarlo era imposible, su habilidad superaba por mucho la mía, así que hacer lo mismo, pero mejor era virtualmente imposible, por lo que terminaba venciéndolo haciendo algo diferente, algo que no bahía ni pensado en el 1er intento, era algo interesante porque aunque lo venciera sabia que ese fantasma era superior que yo porque estaba usando un nuevo conocimiento, en igualdad de condiciones no le ganaría…

  6. no exageres, jugaba sin competir, y lo de menos era el puntaje, como quien dice lo importante es llegar.Hoy Recuerdo el jueguito de motos, que siempre quedaba en el puesto 16 y me emocionaba porque ese era mi número de suerte y lo jugaba en chance y me lo gané 2 veces, ves? pero lo que no sabía es que eran 16 motos las que corrían, pero como dijo un filósfo chocoano “perder es ganar un poco” Pero un día quise cambiar mi número de suerte y llegué en el primer lugar. y el 16 sigue siendo mi número favorito.

  7. Me hizo recordar a Tony (http://www.nodo50.org/tortuga/Tony-de-Mello-Autoliberacion)
    “Cuando el arquero dispara gratuitamente, tiene con él toda la habilidad. Cuando dispara esperando tener la hebilla de bronce, ya está algo nervioso. Cuando dispara para ganar la medalla de oro, se vuelve loco pensando en el premio y pierde la mitad de su habilidad, pues ya no ve un blanco, sino dos”. Su habilidad no ha cambiado pero el premio lo divide, pues el deseo de ganar le quita la alegría y el disfrute de disparar. Quedan apegados allí en su habilidad, las energías se necesitan libres para disparar. El deseo del triunfo y el resultado para conseguir el premio se han convertido en enemigos que le roban la visión, la armonía y el goce. P.D. Mi madre también se paso todo Bomberman, y le dio como 4 vueltas al tetris.🙂

  8. Me recordo cuando mi mama jugaba el Kung Fu (Espartan X), y que a pesar de mis regaños por desperdisiar mis vidas, ella lo termino primero que yo jajaja

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