Chantal

Julio 17, 2009 - Leave a Response

Sólo para dar una idea: era una noche de dos Pinheiro Machados.  Estaban Ivan y José Antonio.  Había tres escalones alrededor del bar, Paulão y Frank tuvieron que hacer sus pedidos por encima de varias cabezas, la bebida fue de mano en mano hasta ellos, como maní en gradería llena.

- ¿Será que ella viene? -preguntó Paulão, nervioso.

- Calma, viene. – dice Frank.

Frank mencionó, un día, a una conocida de él llamada Chantal que…

- ¿Qué? – dijo Paulão.

- Chantal.  ¿Por qué?

Paulo se enamoró del nombre.  ¡Chantal!  ¿Qué nombre era aquél?

- Ella es francesa.

- Chantal…  ¿Cómo es ella?

- Bien, es…

- No me cuentes.

Durante semanas Paulão se quedó con ese nombre en la cabeza.  Chantal.  ¡Qué belleza!  ¿Qué persona correspondería a aquél nombre?  Francesa, eso sabía.  Sus veintidos, veintitres años.  ¿Pelo?  Castaño.  No, negro.  Largo.  Deslizando por los lados del rostro.  ¿Alta?  No mucho.  Usaba zapatos bajos.  No se maquillaba.  Sus ojos eran grandes y oscuros y misteriosos pero se ablandaban cuando ella sonreía, y sonreía mucho.  Hablaba portugués con acento.  Tienen una palabra que usan mucho en francés, “superbe”, y ella la usaba pensando que también se decía en portugués.  “Pienso que eres superbe, Paulón”.  Ella no lograba pronunciar el “ão”, lo llamaba de “Paulón”.  Y él no se cansaba de decir el nombre de ella.  “Chantal, Chantal, Chantal”, los dos caminando de la mano, y ella riendo, y diciendo “Eres un loco, ¿eh?” y frunciendo la nariz, y él “Chantal, Chantal, Chantal”.

Un día no se aguantó y le pidió a Frank.  Necesitaba conocer a esa mujer.  Temió que Frank dijese “Perfecto, pero no sé si al marido le va a gustar”, mas Frank sólo dijo perfecto, los amigos son para eso.  Y, dos días después: “Mira, marqué un encuentro en el Bogart, viernes”.  Y allí estaban ellos.  Y de repente Paulão vio a Frank hacer esa cara de quien ha visto a alguien conocido, y levantar el brazo, y decir “¡Chantal, aquí!”, y no volvió la vista.  Salió de espaldas, tropezando.  Frank espantado dice:

- ¿Para donde vas?  ¡Ella llegó!

- No.  Mira.  Quedemos para otra ocasión, ¿oquei?  ¡Chao, chao!

Estaba muy enamorado.  Estaba tan enamorado que no quería arriesgarse a conecer a su pasión.  Salió del Bogart sin mirar para los lados.

Comédias da vida privada

Luis Fernando Veríssimo

Fragmento, capítulo “Noches de Bogart”.

Traducción libre no autorizada hecha por mí.

Ciúmes

Julio 8, 2009 - Leave a Response

Com o tempo aprendi que o ciúme é un sentimento para proclamar de peito aberto, no instante mesmo de sua origem.  Porque ao nascer, ele é realmente um sentimento cortês, deve ser logo oferecido à mulher como uma rosa. Se não, no instante seguinte ele fecha em repolho, e dentro dele todo mal fermenta. O ciúme é então a especie mais introvertida das invejas, e mordendo-se todo, põe nos outros a culpa de sua feiura. Sabendo-se desprezível, apresenta-se com nomes supostos, e como exemplo cito a minha avó, que conhecia seu ciúme como reumatismo.

Leite derramado

Chico Buarque

Cia das letras

(Agradecimentos à @rosana pelo texto !)


El terror de los mares

Mayo 11, 2009 - One Response

Esta es una simpática historia que escuché (versión de mi padrino, a quien agradezco mucho) que me pareció muy interesante.  Tiene que ver con la fama que tienen los brasileros de decir que todo en Brasil es lo “mejor del mundo”.  Si alguien conoce la historia verdadera y se la sabe completa por favor no dude en comentar, ya que yo solo me limito a escribirla tal y como la recuerdo:

Hace algún tiempo ya, la marina brasilera decidió adquirir un barco de enormes proporciones para poder imponerse ante cualquier atacante que llegara de altamar.  Cuando el barco llegó los almirantes y comodoros decidieron que debería tener un nombre imponente; un nombre que con solo escucharlo sembrara el pánico entre los enemigos, que saldrían despavoridos al solo pensarlo.  Decidieron bautizar a aquel barco como El terror de los mares.

Pasado algún tiempo, la marina brasilera adquirió otro buque de proporciones visiblemente mayores.  En este caso los almirantes y comodoros decidieron que esta embarcación debería tener un nombre aún más imponente que el anterior.  Decidieron, por unanimidad, entonces bautizar a este barco como El terror del mundo entero.

Sin embargo, años después la marina brasilera adquirió un barco mayor.  Se trataba de un buque de guerra de proporciones increíbles, con capacidad de ataque, velocidad y maniobrabilidad mayores que las embarcaciones adquiridas anteriormente.  Era evidente: ese era el barco más aterrador del mundo.  Esta vez los almirantes y comodoros reunidos deberían pensar en un nombre aún más terrorífico que los nombres de las embarcaciones anteriores.  Pero se preguntaban: “¿Qué puede ser más grande que el mundo? ¿Qué puede causar más terror que el terror del mundo entero?”.

Deliberaron y llegaron a un consenso.  Decidieron bautizar a aquel terrorífico barco como El terror de los mismos brasileros.

UPDATE 1: Por favor, no me pidan pruebas de si esta historia ocurrió en realidad.   Hasta donde sé es una fábula-chiste-piada-loquesea.  Por cierto, una fábula bastante ilustrativa.

Otro colombiano en Brasil – Capítulo I

Abril 21, 2009 - 2 Responses

Como ya les había contado, decidí recopilar las experiencias por las que tuve que pasar para poder venir a estudiar a Brasilia, a la Universidade de Brasilia (más conocida como UnB).  Esta serie de artículos tiene un enfoque en Brasilia y la UnB, pero es altamente posible que lo que leas aquí se pueda extender fácilmente a algunas otras regiones y oficios de Brasil, así que ahí vamos.

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Otro colombiano en Brasil – Prefacio

Abril 1, 2009 - 2 Responses

Hola a todos mis lectores.

Como muchos ya sabrán, ya no me encuentro en mi querida ciudad de siempre.  Ahora me encuentro en la calurosa Brasilia estudiando la Maestría en Mecatrónica en la Universidade de Brasília.  Para los que estuvieron cerca cuando me contaron la noticia saben que ese último mes fue una locura total: sacada de papeles, vueltas, pague aquí, firme allá, conseguir dinero, organizar vida, despedirse de todo el que se alcance, desprenderse de todo, volar para acá, llegar, instalarse, voltear más, espere aquí, pague más, firme más, vaya a clases… en fin.

Gracias a ese alboroto y a todo eso que viví en ese apretado mes, decidí que es tiempo de contar todo eso que tuve que hacer por dos sencillas razones: la cantidad de personas que deciden venir a estudiar a Brasil (más específicamente a Brasília) es cada vez mayor, y además, toda la información que se necesita para poder que todo esté en orden se encuentra dispersa.

Trataré, con la colaboración de alguno de mis compañeros que llegaron conmigo acá, de hacer un compendio de toda la información y datos que pueden servirle a alguna persona que esté pensando en esa misma aventura en la que me metí.

Este es solo el prefacio de varios posts que haré con mucha calma.  La próxima entrega será: Otro colombiano en Brasil – Capítulo I.

Buena suerte y hasta la próxima.